Fachada


Una fachada es, por extensión, cualquier paramento exterior de un edificio; aunque por defecto, cuando se habla de fachada, se hace alusión a la delantera o principal, indicándose más datos en caso contrario (fachada trasera, fachada norte, etc.)

La fachada es objeto de especial cuidado en el diseño arquitectónico, pues al ser la única parte del edificio percibida desde el exterior, muchas veces es prácticamente el único recurso disponible para expresar o caracterizar la construcción. La componente expresiva está tan arraigada en el concepto de fachada, que en ocasiones se hace referencia a la cubierta como la «quinta fachada» cuando ésta posee una intención estética.[1]

Tipologías constructivas

Fachada ligera

Las fachadas ligeras funcionan como una piel colgada del edificio. Como su propio nombre indica, son ligeras, y no contribuyen a la estabilidad de la estructura.[4] Debido a su poca masa, son malas aislantes del ruido, por lo que no son aplicables para edificios que requieran ambientes silenciosos, como por ejemplo el uso residencial. Tampoco suelen funcionar bien como aislantes térmicos, exigiendo generalmente un gasto extra en calefacción o aire acondicionado. Sin embargo, su reducido peso, su gran capacidad para permitir la entrada de luz, y su rapidez de montaje las hacen idóneas para rascacielos y una gran variedad de espacios públicos.

Se componen de tres elementos:

  • Montantes: elementos de sujección verticales que se anclan a la estructura del edificio.
  • Travesaños o perfiles secundarios: elementos horizontales anclados a los montantes, y que terminan de conformar el armazón.
  • Cerramiento: puede ser de vidrio o paneles ligeros (madera, aluminio). Éstos pueden ser fijos o practicables.

En función de si la «piel de fachada» es continua o se interrumpe en cada forjado, las fachadas ligeras se pueden clasificar en «muros cortina» o «fachada panel»,[4] respectivamente.

Fachada pesada

Esta categoría abarca todas las fachadas tradicionales, ya sean de ladrillo visto, enfoscados, aplacados, de piedra, de madera u otras, además de las trasventiladas y las prefabricadas.

«Manta» de lana de roca en una fachada trasventilada.

 Fachadas trasventiladas

Artículo principal: Fachada ventilada.

Son parecidas a los muros cortina. También constan de montantes, travesaños, y cerramientos, pero a diferencia de las anteriores, los montantes se anclan a muros de fábrica, y las piezas de cerramiento son pesadas: normalmente placas de piedra o cerámica.

Al existir una hoja de cerramiento interior (habitualmente de ladrillo), las placas no necesitan presentar una junta estanca, y en el montaje se separan entre sí unos pocos milímetros, permitiendo que el aislamiento térmico ventile por esas rendijas. Este tipo de fachadas se suele utilizar en edificios institucionales, debido a que ofrece una elevada calidad de acabado.

 Fachadas prefabricadas

Son fachadas compuestas por módulos de pared que vienen hechos de taller, ensamblándose unos a otros en obra. Dependiendo del nivel de prefabricación pueden incluso montarse paredes de fachada con las ventanas o la puerta ya instaladas. El material más utilizado en prefabricación es el hormigón, aunque también está extendido el uso de madera, y otros materiales más modernos como el GRC. Los sistemas de unión entre los distintos módulos ya vienen incorporadas en las propias piezas, de modo que suelen ser construcciones de junta seca.

Las ventajas de este método residen en un mayor control de calidad, al fabricarse las piezas en taller, y en un proceso de montaje muy rápido que no demanda mucha mano de obra. Por este motivo en países industrializados, donde la mano de obra es comparativamente más cara que los materiales, está ganando popularidad.

 Fachada comercial

Fachada ficticia de una panadería.

La fachada de un establecimiento comercial es su «tarjeta de visita». La fachada de algunos centros comerciales es el soporte de diversas acciones de publicidad, promoción y animación.

La comunicación a través de una fachada comercial se basa en el modelo AIDA (atención, interés, deseo y acción). Se trata de que la fachada adelante lo que ofrece el establecimiento en su interior.[5] El exterior de un establecimiento, tienda o centro comercial, está configurado por la fachada, los rótulos, la entrada y el escaparate. Estos cuatro elementos dan a conocer su personalidad y estilo comercial. Yeah

 Véase también

 Referencias

  1. «Avanzan las obras de la «quinta fachada» de la catedral de Málaga». El País.com (14 de febrero de 2008). Consultado el 29 de septiembre de 2008.
  2. «Museo del Vidrio».
  3. «Museo del Vidrio».
  4. a b Construmática.com. «Tipos constructivos en fachadas ligeras» (Página web).
  5. Alonso Leache, Belén (2003). «5. El exterior del punto de venta». Animación del punto de venta (Segunda (corregida) edición). Pozuelo de Alarcón (Madrid, España): Editorial Editex, S.A.. pp. 76-87. ISBN 84-9771-177-7.

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